Winter Is Core V: 'Fuego en una noche de hielo'

diciembre 09, 2019



Si has entrado buscando la típica crónica de conciertos, has dado en hueso, esta no es la típica crónica a la vieja usanza.

Normalmente en las crónicas podemos hablar sobre los músicos, su actitud sobre el escenario o si tocaron tal tema o se lo dejaron fuera del setlist. 
También podemos hablar de la cantidad de público, si esté era participativo, o en cambio, mantenía una actitud fría. Podemos hablar del promotor, de la sala, de la escena... en fin una serie de puntos que por normal general vienen implícitos en cualquier crónica de conciertos. Pero por mucho que nos lo cuenten y aquí viene el dicho  de "una imagen vale más que mil palabras" (en este caso, imagen + música) si no has estado allí todo esto es efímero.

No voy a entrar en los detalles concretos como "lo bien o lo mal que lo hicieron los músicos", "si gusta o no gusta su música" etc etc. A mi parecer estos músicos ya merecen todo el respeto  ¿Por qué? porque son currantes natos, ellos y toda la crew o personal que hay detrás. 
Un grupo de personas que se hacen seiscientos o mil kilómetros en furgoneta para tocar delante de un público merece todo el respeto del mundo, son personas como tu y como yo, que tienen vidas propias al margen de la música y pese a hacerse cientos de kilómetros aún tienen una energía desbordante para subirse a un escenario y darlo todo; o un promotor que arriesga su dinero para el disfrute de un público que no sabes si va a responder también merece todo el respeto; al igual que un público que no se muestra sedentario y acude con regularidad a eventos de este tipo para apoyar la "famosa escena"

No quiero hacer una narración plana de lo que ocurrió en el lugar, hablo de sentimientos, de los sentimientos que afloran en los conciertos y que difícilmente pueden ser plasmados en un papel, y más cuando se trata de festivales pequeños donde todos trabajan codo con codo. 
El primer sentimiento que podría plasmar es el mencionado anteriormente: respeto, respeto por los músicos, los promotores y todo el personal que ha hecho el evento posible después de maratonianas horas de trabajo. Y el segundo, el sentimiento de la música en si, por mucha crónica detallada que leas, jamas podrás ponerte en la piel de aquella persona que ha vivido el directo de un concierto. Ariel, cantante de Donuts Hole, lo dijo sobre el escenario, las redes sociales están muy bien, pero lo verdadero se encuentra aquí, entre la banda y su público.

Los pocos que estuvisteis en la quinta edición del Winter Is Core seguro que disfrutasteis como los que más, los que no estuvisteis porque no pudisteis o no quisisteis, lo siento os perdisteis un festival Brutal. 
  



















































































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